La última tarde
(Joel Calero, 2017)
Por: Gabriela Yuliet
En La última tarde, Joel Calero presenta una película que se aleja de los clichés comunes en el cine peruano, dándole voz a personajes que rara vez se exploran más allá de lo superficial. La historia se centra en dos ex militantes de Sendero Luminoso, muchos años después de sus días más intensos, reunidos para resolver un tema de divorcio ante un juez. La separación formal actúa como el punto de partida para descubrir los matices de una pareja que muestra lo que fueron, lo que dejaron de ser y, sobre todo, lo que nunca pudieron llegar a ser.
No es una película donde se explicitan constantemente los ideales o se enfatizan discursos políticos, sino que, cuando se aborda el tema, sucede de manera orgánica a través de lo que realmente importa: la fragilidad y ambigüedad de los personajes.
Ramón y Laura, a pesar de su pasado en Sendero Luminoso, representan a una generación atrapada entre la ilusión y la confusión de su tiempo. La película reconstruye ese tiempo a través de la memoria, un proceso subjetivo pero que logra conectar emocionalmente con la audiencia. La película tiene un enfoque introspectivo y conversacional, al estilo de Linklater con Céline y Jesse, pero lo que realmente la eleva es la intensa actuación de Katerina D’Onofrio y Luis Cáceres.
La dirección visual también acompaña perfectamente esta dinámica, brindando una atmósfera única que atrapa al espectador en la complejidad emocional de los personajes.



